Textual & Visual Media

Revista de la Sociedad española de periodistica

Spanish journalistic society journal

Organización de equipos multidisciplinares: el periodismo de datos en El País

Sumario

2. Marco teórico

2.1. Cambios en las redacciones de los medios

El periodismo está inmerso en una etapa histórica postindustrial en la que los paradigmas y modelos del sector se transforman constantemente (Anderson et al., 2012). El desarrollo de nuevas tecnologías, la variabilidad en los hábitos de consumo de la audiencia en una sociedad líquida (Bauman, 2000) y las presiones económicas en un contexto de crisis han conducido al periodismo a experimentar una profunda reformulación que se extiende más allá del cambio en la organización interna de la industria. La labor periodística adopta formas hasta ahora inéditas y asume la transversalidad de las habilidades comunicativas para desempeñar funciones nuevas, incluso fuera de los medios de comunicación (Deuze y Witschge, 2017, p. 2).
Fidler (1997) acuñó el concepto mediamorfosis para explicar los cambios que se producen en el ecosistema mediático, y cómo la innovación en un medio concreto afecta al sistema en su conjunto. El autor sostenía que los nuevos medios de comunicación y las nuevas prácticas periodísticas no brotan de manera espontánea e independiente, sino que son el fruto que nace paulatinamente de la metamorfosis de los viejos medios y prácticas. Además, estas manifestaciones de las formas de comunicación antiguas no mueren, sino que evolucionan y se adaptan por el contacto con las nuevas.
Dentro de los medios innovadores, estos cambios se manifiestan en la reconfiguración de las redacciones, muy relacionada con la producción de nuevos contenidos: los proyectos implementan modificaciones organizativas internas para confeccionar productos periodísticos que se adaptan mejor a las demandas de la audiencia (Grubenmann, 2016). Estas iniciativas incluyen la contratación de profesionales con perfiles diversos y alejados del prototipo de periodista clásico, la formación de equipos multidisciplinares, la flexibilidad de los procesos y flujos de trabajo y la autonomía con la que cuentan los periodistas y los grupos de trabajo con respecto a la dirección del medio, entre otros factores.
Valero Pastor (2015, p. 184) identifica como tendencia innovadora, en un estudio sobre el ecosistema mediático estadounidense, la contratación por parte de los medios de profesionales con perfiles diversos y complementarios al del periodista. Algunos ejemplos de estos trabajadores, cuyos conocimientos son de carácter más técnico, son el desarrollador, el programador o el diseñador. Arias (2015, p. 116) añade a esta lista, inevitablemente incompleta, otros perfiles profesionales nuevos que se pueden encontrar en las redacciones, como el arquitecto de la información, el infografista, el content curator y el social media planner. Peñafiel (2016, p. 176) asegura que el trabajo común compartido entre perfiles profesionales técnicos y humanistas aporta al producto periodístico «un enfoque integral, interconectado y con una nueva experiencia interpretativa».
Según diversos autores, la formación de equipos de trabajo multidisciplinares en los que se den cita estos trabajadores con capacidades y habilidades complementarias es la mejor manera de organizarse y crear un producto periodístico más contextualizado, completo y atractivo (Arroyo, 2011; Peñafiel, 2016). Cabe afirmar, por lo tanto, que el equilibrio entre las competencias profesionales de los trabajadores que forman los grupos de trabajo aporta calidad y valor añadido a los contenidos y proyectos informativos.
En este contexto, Valero Pastor (2015, p. 184) repara en el creciente dominio de los periodistas sobre las tecnologías de la información, gracias al cual pueden elaborar por sí mismos todo tipo de contenidos, y además entenderse con sus compañeros de perfil más técnico dentro de los equipos de trabajo. Scolari et al. (2008) defienden la misma idea afirmando que los periodistas deben ser polivalentes y atesorar capacidades básicas sobre programación, grafismo y otras disciplinas que les puedan ser complementarias. El autor va más allá al afirmar que también los grafistas y los programadores deben conocer las nociones básicas del periodismo para colaborar en la creación de contenidos dentro de los medios.
Estas innovaciones organizativas se implementan en empresas innovadoras cuya dirección ha apostado por la flexibilización de los flujos de trabajo y las prácticas periodísticas. La literatura académica coincide en la necesidad de que se establezca en las redacciones de los medios innovadores una organización horizontal en el trabajo y en la toma de decisiones (Bettis y Hitt, 1995, p. 14; De Lara, 2015, p. 135). Este tipo de configuración fomenta la creatividad y permite que los periodistas se identifiquen con las estrategias y decisiones que adopta el medio en el que trabajan, superando el tradicional «hágalo porque yo lo digo» (De Lara, 2015, p. 135). Micó et al. (2013, p. 128) aseguran que uno de los factores que dificultó la convergencia de redacciones en la Corporación Catalana de Medios Audiovisuales fue la falta de información de la que disponían los periodistas sobre el cambio que la dirección quería implantar.
A este respecto, Steensen (2009, p. 6) asegura que otro factor clave para facilitar la implementación de nuevas iniciativas en los medios es la autonomía con la que cuenten los profesionales y los equipos de trabajo. El autor considera que la influencia de las personas que forman las redacciones en tanto individuos innovadores sobre la difusión de la innovación dentro de los medios ha sido subestimada por la literatura académica.
Existe también una corriente en los estudios sobre innovación mediática que pone el foco sobre la configuración del espacio físico de las redacciones como elemento determinante para la formación de equipos multidisciplinares, la horizontalidad en los flujos de trabajo y, en definitiva, la difusión de la innovación (García Santamaría et al., 2013; Robinson, 2011). Un artículo publicado en enero de 2017 en la web de Innovation Media Consulting Group establece algunas recomendaciones sobre la modificación del espacio de las redacciones orientada a conseguir que su funcionamiento responda más al esquema organizativo de un think tank que al de una fábrica, organización propia del periodismo industrial. Según los preceptos, las redacciones deben ser abiertas, espaciosas, sin lugares asignados y con grandes mesas redondas, ya que así se favorece la creatividad y la asociación temporal de trabajadores en torno a temas o formatos de especialización comunes.
2.2. Equipos multidisciplinares y perfiles profesionales para el periodismo de datos El periodismo de datos es una disciplina que «consiste, básicamente, en buscar, seleccionar y procesar información en el ingente volumen de datos a los que hoy tenemos acceso y convertirlo en piezas informativas comprensibles para los ciudadanos » (Ferreras Rodríguez, 2013, p. 117). Esta categoría periodística reúne las características del periodismo de investigación, el periodismo en profundidad, el periodismo de precisión, el periodismo asistido por computadora y el periodismo analítico, a los que añade la existencia de grandes series de datos, la creación de visualizaciones interactivas y la incorporación del programador al equipo periodístico para realizar tareas que van desde la extracción de datos a la confección de aplicaciones de noticias (Crucianelli, 2013, p. 107).
En estas definiciones podemos apreciar que el periodismo de datos no es una disciplina disruptiva en el panorama mediático, ya que nace como evolución de otras corrientes y formas de analizar la realidad dentro de la propia industria. Sin embargo, ha experimentado un crecimiento notable gracias al incremento exponencial de los datos que se generan en internet por la existencia de plataformas con las que los usuarios interactúan, como las redes sociales, la posibilidad de manejar con relativa facilidad series de datos con volúmenes extraordinarios, y la disponibilidad de recursos gráficos suficientes para presentar las historias de forma comprensible y atractiva (Ferreras Rodríguez, 2013). Esta simplificación de los datos para contar historias constituye un valor añadido en el producto periodístico que ayuda a los medios a cubrir las necesidades de la audiencia y, con ello, mantener su modelo de negocio (Carvajal, 2015).   Rodríguez Brito y García Chico (2013, p. 5) aseguran, en un artículo en el que incluso se aventuran a hablar del periodismo de datos como el futuro de la profesión, que la formación de equipos multidisciplinares es esencial en esta disciplina. Para ellos, sin la combinación de diversas técnicas de trabajo y la sincronización de roles y estilos diferentes, el periodismo de datos sería infructuoso. Flores y Salinas (2012, p. 9) inciden en la importancia de contar con perfiles profesionales diversos, entre los que mencionan a personas con habilidades en la investigación tradicional, trabajadores capaces de hacer periodismo asistido por computadora, periodistas con conocimientos de estadísticas, buenos diseñadores y programadores que ayuden en el procesamiento y la presentación de los datos.
Zanchelli y Crucianelli (2012, p. 2), en la misma línea, establecen cuatro recomendaciones para la formación de equipos multidisciplinares en el contexto del periodismo de datos. La primera de ellas es «[u]bicar al equipo de periodismo de datos cerca de la sala de redacción» para crear sinergias con los periodistas y editores. Este precepto puede parecer anticuado, ya que muchos equipos no solo se sitúan cerca de la redacción, sino que trabajan dentro de ella (Arroyo, 2011, p. 5). Sin embargo, Deuze y Wietschge (2017, p. 8) han comprobado que muchas veces la labor periodística se lleva a cabo mediante redes de colaboradores que no se ubican dentro del espacio de trabajo del medio, y que existen medios que ni siquiera cuentan con una redacción física al uso (De Lara, 2015, p. 138).
La segunda recomendación es «fomentar el trabajo conjunto entre periodistas y desarrolladores de software para generar ideas para reportajes basados en datos». En la misma línea que los autores mencionados arriba, Zanchelli y Crucianelli abogan por la combinación de perfiles profesionales dentro de los equipos de datos. Al hilo de esto, el tercer consejo habla del reclutamiento de trabajadores, tanto técnicos como periodistas, que tengan capacidades y conocimientos amplios sobre el campo de saber contrapuesto para cerrar la brecha de habilidades y ser capaces de hablar el mismo idioma. Por último, y como recomendación más general, se pide a los equipos que elaboren un producto que haga cobrar sentido a los datos: que no se presenten las series de manera inconexa, sino que los datos sirvan como excusa y fundamento para contar historias que afecten a la vida cotidiana de las personas. Solo de ese modo, creando valor añadido para el público,tendrá sentido invertir en unidades de datos.
Además de la combinación de perfiles profesionales que antes no trabajaban juntos, en el periodismo de datos surgen nuevas figuras. Flores Vivar y Salinas Aguilar (2012, p. 5) hablan del Data Delivery Editor como un profesional encargado de aprovechar los datos y las nuevas herramientas que surgen en el contexto de crecimiento de las tecnologías para generar lo que se conoce como «mashups». Este concepto representa la mezcla entre las bases de datos y otras herramientas de visualización, como pueden ser mapas, gráficos, imágenes interactivas, webdocs y una serie infinita de recursos.

2.3. El periodismo de datos en El País

El periodismo de datos ha estado presente en El País desde hace años de una u otra forma. Teruel y Blanco (2016, p. 17) citan como hito relevante en la presentación de datos en este medio la elaboración, desde 2008 hasta la actualidad, de un buscador en la web que ofrece la posibilidad de bucear en las cifras de los resultados electorales desde múltiples ámbitos (partidos, comunidades, localidades, provincias, circunscripciones, etc.) y con visualizaciones en mapas atractivosy comprensibles.
Chaparro (2014, p. 46) intuía la revolución de los formatos de periodismo de datos en el medio del Grupo PRISA. La autora asegura que, en el año 2014, mientras que en España son pocos los medios de comunicación que experimentaban con esta nueva forma de hacer periodismo, diarios como El País y El Mundo, se estaban acercando tímidamente al periodismo de datos. Quizás pasando por alto la actividad de algunos de los medios más innovadores del año, como Vizzuality o El Confidencial (De Lara et al., 2015), Chaparro citaba el especial «Todos los papeles de Bárcenas», publicado por El País en febrero de 2013, como ejemplo puntero de informaciones periodísticas de datos. En esta visualización interactiva, los usuarios podían buscar información en los papeles filtrados del extesorero del partido popular Luis Bárcenas, seleccionando criterios como nombre, apellidos o año del registro. Además, la autora reforzaba la idea de la innovación en esta disciplina en El País mencionando el taller «Periodismo de visualización de datos», que el medio oferta en el Máster de Periodismo de la Universidad Autónoma de Madrid.
Por el contrario, Teruel y Blanco afirman que El País ha sido «siempre referencia para otros diarios en innovación», pero en lo relacionado con esta disciplina no ha «estado a la vanguardia» (2016, p. 19) y no ha sido un «buque insignia en el periodismo de datos» (2016, p. 25). Su argumentación se basa en el hecho de que, en la fecha de publicación de su trabajo, El País no contaba con una unidad de datos al uso, aunque sí se formaran en la redacción equipos de trabajo multidisciplinares (desarrolladores, infografistas y redactores) para el tratamiento y la presentación de datos cuando la actualidad o las decisiones editoriales puntuales así lo requerían. La Rosa y Sandoval-Martín (2016, p. 1216) también inciden en la ausencia de una unidad de datos en el medio, y hacen una comparativa entre otros proyectos que sí la tienen y El País.
El 15 de agosto de 2016, David Alandete, director adjunto del diario El País, anunció en su cuenta de Medium las razones por las que el diario iba a crear el Equipo Exprés, un grupo de trabajadores con perfiles diversos cuyo cometido sería el de elaborar contenidos nativos digitales con texto, imagen, gráficos y vídeo, y con un alto grado de interactividad. De esta manera, el equipo multidisciplinar analizaría la actualidad de manera rápida pero sin quedarse en la superficie de los hechos inmediatos y estrictamente noticiosos. El País adopta así una iniciativa innovadora implementada originalmente por el New York Times en el año 2015 con nociones y objetivos similares (Lichterman, 2015), y se adelanta a la creación de un equipo análogo en The Washington Post, que el pasado 9 de enero de 2017 anunció la oferta de ocho puestos de trabajo para su unidad exprés: un editor, cinco reporteros de investigación, un analista de datos y un reportero gráfico o infografista.
Aunque no es su único cometido, El Equipo Exprés puede considerarse como  la unidad de periodismo de datos de El País que los académicos echaban en falta hasta ahora. Adicionalmente, el medio cuenta con una red de colaboradores en la que algunos presentan un perfil profesional técnico para la minería, el tratamiento y la presentación de los datos. Estos trabajadores también se suelen agrupar con periodistas para confeccionar historias atractivas e interactivas surgidas del análisis de series de datos.  

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