Textual & Visual Media

Revista de la Sociedad española de periodistica

Spanish journalistic society journal

Unidad Editorial como “caso de estudio” sobre las limitaciones de la integración horizontal en el sector de la prensa

Sumario

2. Objetivos y metodología

Con el fin de diseñar el edificio epistemológico de este trabajo, diferenciaremos dos niveles: el que tiene que ver con sus metas y el que se refiere al camino para lograrlas. Respecto al primero de ellos, el objetivo de este artículo se basa en demostrar que los grupos multimedia que pueden calificarse como “ganadores” en España no han partido del “oficio de base” del Periodismo, sino más bien de proyectos televisivos, editoriales o del mundo de las telecomunicaciones, como sucede con Mediaset España, Atresmedia o Telefónica.

Y la hipótesis queda formulada de la siguiente manera: “el hecho de que las empresas de comunicación concentrasen la mayor parte de la actividad en un sector en declive y en profunda transformación como el de la prensa no se manifestó como una apuesta tan arriesgada mientras que la industria de los diarios de pago en España se mantuvo como una de las más importantes de Europa, con cifras de negocio superiores a los 3.000 millones de euros anuales (AEDE, 2004), pero se reveló como una opción poco interesante cuando a finales del siglo XX, las cifras de difusión de los diarios indicaron[1] el momento de adoptar nuevos modelos de negocio en el ámbito digital. Y, por el contrario, aquellos grupos españoles de comunicación (Vocento, Godó, Zeta o Prensa Ibérica) que concentraron el grueso de su facturación en el imperio de la prensa, con una insuficiente diversificación en el Internet y el sector audiovisual, obtuvieron peores resultados[2]”.

Ambas ideas, se fijan en el contexto de que los procesos de integración horizontal han arrojado resultados positivos en el sector audiovisual, como es el caso de la absorción de Cuatro por Telecinco y de La Sexta por Antena 3. Entendiendo, en este caso, el término “positivo” como la consecución recurrente de beneficios a lo largo incluso de los peores años de la crisis económica, y no tanto a la situación de “dominio” que les ha llevado a concentrar el 88% de la publicidad televisiva y el 56% de la audiencia (García Santamaría; Pérez Serrano; Alcolea, 2014). Es más, la cuenta de resultados del año 2015 de las dos grandes plataformas televisivas demuestra que Planeta acumula ya más de mil millones de beneficios desde que tomó el control del entonces grupo Antena 3 en el año 2003.

En cuanto al segundo de los niveles, diferenciar “método” (modo de trabajo guiado por reglas); “metódica” (conjunto de reglas canónicas sobre el empleo de ciertos métodos) y “metodología” (teoría que incluye todos esos campos), ayuda sin duda a una limpieza intelectual en la estrategia a seguir en un trabajo de investigación (Pérez Serrano, 2010). En este sentido, el apartado metodológico de este artículo parte de la confluencia de tres coordenadas básicas: en primer lugar, de las áreas de conocimiento en las que se apoya; en segundo lugar, en el método que lo sustenta, y, finalmente, en la metódica que lo arma.

Respecto a las Ciencias de la Comunicación podría encuadrarse dentro de la Economía Política de la Comunicación (EPC) y el análisis de la propiedad y concentración de los media. Y en cuanto a la Economía Industrial (EI), en el ámbito de las Ciencias Económicas. Como es sabido, la EPC proporciona un marco teórico integrado (Mosco, 1996) que, además de ocuparse de las relaciones de poder, se centra especialmente en la propiedad y concentración de los medios de comunicación. En España existe un conjunto de académicos que vienen ocupándose desde la década de los noventa hasta hoy día de los procesos de concentración (Llorens, 2010; Artero, Sánchez-Tabernero, 2015). Una buena parte de estos autores centran su atención en los procesos de concentración de la propiedad (situaciones monopolísticas u oligopolísticas), capaces de alterar tanto la libre competencia como el pluralismo informativo (García Santamaría, Pérez Serrano, Alcolea, 2014).

Por su parte, la Economía Industrial analiza la estructura y el comportamiento de los mercados y de las empresas que interaccionan en estos mercados, independientemente del sector productivo y del tipo de empresa (UOC, 2014). O, dicho de otro modo, la Economía Industrial (Jacquemin, 1989; Segura, 1993; Tirole, 1990), se encarga del análisis económico interesado por el estudio del funcionamiento de los mercados, especialmente de los que no responden a las condiciones ideales de la competencia perfecta y, por lo tanto, no puede presuponerse que se cumplan los teoremas generales del equilibrio competitivo (Salas Fumás, 1993).

En cuanto al método, nos basamos en el descriptivo (marcado por una clara pauta cronológica). Y, en esta ocasión, partimos de una declaración conjetural (Kerlinger, Lee, 2002); es decir, de una proposición tentativa acerca de las relaciones entre dos o más fenómenos o variables que hemos fijado más arriba. Además, se parte de la literatura académica de referencia sobre estos temas a nivel nacional e internacional, acompañada de un profundo análisis de fuentes primarias en torno al grupo Unidad Editorial, tales como los informes y documentos de la Comisión del Mercado de las Telecomunicaciones (CMT) y de la Comisión Nacional de la Competencia (CNC); cifras de difusión OJD y contratación publicitaria; planes generales de contabilidad de RCS Mediagroup y de Unidad Editorial y la legislación en la materia.



[1] Nos referimos a las cifras de difusión, y no a los ingresos por venta de ejemplares y captación de publicidad que seguirían creciendo en los primeros años del siglo XXI.

[2] Aunque, obviamente, su situación no se explica solamente por su excesiva “concentración”–o, en algunos casos, “reconcentración”- en el sector de la prensa, sino también por fallidas apuestas estratégicas; déficits en su gestión; recurso excesivo al “apalancamiento financiero” o pérdida de la calidad periodística, entre otras muchas razones que propiciarían sin duda otros interesantes estudios de caso. Algunos de ellos enunciados en el texto de Sánchez-Tabernero (2010) sobre los diez errores de estrategia de grupos españoles en estos años de crisis.

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